Hombre y Medio Ambiente PDF Imprimir Correo electrónico
Institucion - Temas de la Semana
Paulatinamente, el hombre ha ido reflexionando sobre su responsabilidad en el mantenimiento y utilización de los recursos naturales.
Efectivamente, la capacidad del hombre para destruir y modificar el medio natural fue insignificante durante la mayor parte del tiempo en que ha evolucionado sobre este planeta.
A partir de la revolución industrial, los sucesivos logros de la ciencia y la tecnología, y el aumento exponencial de la población en el último siglo han determinado un nuevo escenario en la relación del hombre con la naturaleza. Se trata de la degradación y destrucción del medio ambiente y los factores naturales que hicieron posible la vida sobre la Tierra y la consolidación de las sociedades humanas.
¿Es realmente grave este problema? Sin duda que sí. Lo que ocurre es que es un drama silencioso, a menudo invisible, que ocurre en varios escenarios del planeta al mismo tiempo.
El hombre, como un componente más de la comunidad de seres vivos que habitan el planeta, se encuentra sujeto a las leyes que regulan el equilibrio universal siendo aún más responsable de sus actos como ser inteligente de la creación.
Su existencia física, preservada por su instinto de conservación y posibilitada por los medios que Dios puso a su alcance, es un elemento fundamental para su espíritu que requiere de la experiencia encarnatoria para el logro de sus metas de progreso. Su entorno natural, formado por elementos bióticos y abióticos, no sólo constituye un soporte para su existencia, sino que también se encadena en el proceso evolutivo en forma armoniosa e inteligente.
Esta visión integral de la vida, es la que nos brinda la Ecología como ciencia que estudia el modo en que se relacionan los organismos vivos y sus ambientes formando ecosistemas, demostrándonos que lo que se conserva de un bosque no son sólo los árboles, el suelo y los organismos considerados individualmente sino la compleja red de relaciones existentes entre ellos.
Dentro de esta trama de relaciones que caracterizan la vida, el fenómeno de la muerte es una destrucción aparente que forma parte de todo un ciclo de transformación que mantiene vivo el ecosistema, ya sea como factor de equilibrio de las poblaciones o como fuente de nutrientes y energía para la vida de otros seres.
Por cada organismo que muere hay otro que nace y por consiguiente la muerte no es lo contrario de la vida sino un aspecto esencial de esta.
El enfoque de sistema y la interacción de sus componentes, nos permiten visualizar a la Tierra como un gran organismo viviente, que según las últimas investigaciones, tiene sus propios mecanismos de defensa para reestablecer el orden al igual que el sistema inmunológico de un organismo.
La conciencia de que la Tierra es un sistema vivo, fue revivida dramáticamente cuando por primera vez en la historia de la humanidad los astronautas pudieron observarla desde el espacio. Esta visión de radiante belleza como un globo azul y blanco suspendido en la oscuridad del espacio los conmovió profundamente, y como han declarado, fue una profunda experiencia mística que modificó para siempre su relación con ella.
La humanidad va tomando conciencia poco a poco de la importancia de la preservación del medio ambiente y este esfuerzo se va cristalizando a partir de movimientos ecologistas, preservación de áreas naturales y una legislación adecuada, entre otros factores.
Pero mucho más importante será partir de una reforma educativa que contemple la ética y la responsabilidad de las acciones humanas dentro de una visión más integral del hombre y el universo.
El hombre también deberá reconocer al egoísmo como uno de sus mayores obstáculos para el logro de este objetivo de transformación, comprendiendo su irresponsabilidad en la satisfacción de sus ambiciones.
 

 

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